“Análisis del
Entorno”
“Gobierno y Mercado”
En general el capítulo en análisis se refiere a la problemática
de la configuración del Estado como aquella entidad
que integra a la población, en un territorio, sujeta
en un marco jurídico y dirigida por un gobierno.
Recuerdo bien cuando inicié mi carrera de derecho, tuve que llevar una
materia que era de economía, en la clase inicial el
profesor no hizo un exposición sobre “cañones
y mantequilla” en esa época estaba de moda el famoso
premio Nóbel de Economía Paúl Samuelson.
En esta, la presentación dilucidaba entre las opciones
que tenía un Estado en la dirección de la economía
nacional cuales eran de producir cañones para hacer
la guerra, producción que solo podía comprar
el mismo Estado para sus militares y quizás para venderlos
en el extranjero. Esta primera opción, implicaba una
gran inversión industrial que daba trabajo a pocos,
le quitaba mucho dinero al Estado y en realidad beneficiaba
a muy pocos. La otra opción era fomentar la producción
de mantequilla lo cual podían hacer una gran cantidad
de ciudadanos, esta servia para alimento, para cocinar, hornear
y otros; como subproductos estaban, la leche, los quesos y
productos relacionados, que podrían venderse en ámbito
nacional por muchos intermediarios así como en el extranjero,
lo que aportaría riqueza nacional al país y a
los trabajadores.
En cierta forma aunque parece simple la escena, pensándolo bien esta
lleva consigo una profunda relación de intereses, situaciones,
acciones y omisiones que pueden generar riqueza o pobreza y/o
beneficio para pocos o para muchos; todo depende del sistema
resultante de la mezcla de aspectos económicos, políticos,
sociales y jurídicos.
Por un lado el sistema puede ser de inclinación socialista en el cual
predomina el interés del grupo y suele estar dirigido
por principios en los cuales el Estado (como clase gobernante)
tiene una hegemonía predominante en la cual se irroga
el poder de velar por los intereses del pueblo. En algunos
casos extremos se habla de la “dictadura del proletariado” en
donde “el partido” usualmente único se irroga velar
por esos intereses, la economía suele ser “centralizada” o
dirigida, por regla general los intereses del grupo privan
sobre los de los individuos. Los resultados de estos extremos
no suelen ser muy halagadores ya que al desaparecer los “incentivos
monetarios” por incentivos ideológicos, la población
pierde la iniciativa y llega a un entreguismo de hacerse las
cosas según lo estipula, propone y dirige el Estado.
El otro extremo de las Economías de Mercado (liberales), donde el espíritu
del capitalismo o de enriquecimiento a ultranza era la ideología
predominante, también tiene sus problemas. En realidad
la última vez que esto ocurrió como una realidad
fue en la época de los regímenes de las “monarquías
absolutistas” (mas o menos entre 1815 – 1850), como ejemplo
en cierto momento uno de los líderes de uno de estos
modelos en Francia, creo era Napoleón III, le dijo a
los que lo habían llevado al poder, “Enriche vous” o háganse ricos, dando entender que
el “pillaje” sin tener miramientos de la pobreza social, que
esta expoliación causaba, era algo permitido.
Quizás ambos extremos ha resultado
en fracaso y han puesto en evidencia la necesidad de ambos
conceptos para arribar a un punto intermedio en donde, ni se
anula la individualidad, ni se permite como en algunos casos
de los extremos a que llevó el
liberalismo, de la explotación del hombre por el hombre.
Se puede decir que la economía de mercado resulta ser
el mejor modelo con el cual iniciar, por supuesto, siempre
y cuando se le introduzcan limitaciones, y es aquí donde
el Estado se convierte en una pieza importante que establece
controles de distinto tipo con el fin de armonizar ambos conceptos
en pro de un interés nacional (social).
Son excepción del Sacro Imperio Romano de Carlo Magno,
los gobiernos no surgen como una “inspiración
de Dios” con un fin especial de atender al rebano de los hombres.
Seamos claros, los gobiernos surgen de la “necesidad que tiene
el Estado”, llámese clase social o individuos de establecer
un poder que viabilice un proyecto político económico
acorde a sus intereses. Si bien esto fue así al inicio,
en el Estado Policial del siglo XVIII o como en el extremo
del gobierno de la República de Weimar (en
Alemania de la pre-guerra), progresivamente el poder usado
de manera absoluta fue “apaciguado” por procesos históricos de rebelión.
El resultado fue la elaboración (impuestas al poder)
de las Constituciones Nacionales que vinieron a reconocer los
derechos individuales (respeto a la vida), luego los derecho
colectivos o sociales (derecho de reunión) y posteriormente
los discutidos derechos económicos como el derecho al
trabajo.
Progresivamente el modelo fue evolucionando hacia una interacción civilizada
entre el estado y el mercado, en donde ambos tienen una influencia
controlada sobre la producción, el consumo y el cambio,
este se ha venido a llamar un sistema de economía mixta.
Así el Estado vino a encarnar los intereses globales
de los grupos sociales participantes en la sociedad, unos con
mayor poder que otros, si bien otros grupos (de presión
e interés) del Estado utilizaron las estructuras del
Estado para obtener poder político. O sea, el sistema
mientras permite que exista la propiedad privada y se cree
riqueza, el Estado también vela por la garantía
de los intereses sociales o de la colectividad. En parte esto
se concreta en la distribución equitativa de la riqueza
que tiene como fin evitar los abusos de un grupo sobre otro
y que llevaron a los excesos del pasado.
El Estado también tiene otras funciones como son las de incentivar la
economía de un país, darle una relativa estabilidad
al sistema, proveer un marco jurídico que establezca
las “reglas del juego” y permita una situación social
de bienestar para la población tal como la educación
y la seguridad social. El Estado debe habilitar una infraestructura
que promueva el desarrollo económico y que traiga beneficios
sobre la población, estos son carreteras, ferrocarriles,
puertos, alumbrado, agua y otros servicios básicos para
el bienestar de la población. Para que esto ocurra el
estado debe hacer inversiones lo que implica el fomento de
la economía y en cierta forma una redistribución
de la riqueza, esto suele plasmarse en políticas monetarias,
crediticias que se engloban el Presupuesto Nacional.
También los Estados son gestores de las relaciones externas de los productores
nacionales con los compradores en el extranjero, esto implica
la inserción del país en la globalización
mundial que trae riqueza al país y beneficios a sectores
relacionados directa o indirectamente con las exportaciones.
El Estado como tal entidad actora de todo sistema también compra y vende
servicios, quizás es el más grande comprador
y empleador en la economía de cualquier país,
con esto el estado puede acelerar la economía de un
país o frenar la actividad económica y de hecho
para lograr la estabilidad económica suele utilizarlos.
Si bien en el concierto de las naciones no existe un modelo de gobierno que
sea perfecto, progresivamente se ha venido generando un modelo
cada vez es más equitativo y que presta mejores servicios
(educación, salud, etc.) en el
futuro se sabe que estos deben ser cada vez más democráticos
y participativos de la sociedad civil y la transparencia debe
constituirse en su fundamento.
En general la sociedad nacional en concierto debe velar por un modelo no solo
estable, equitativo y que respete la propiedad privada, si
no en uno que plante un proyecto a futuro autosostenible en
lo que se refiere a lo ambiental. Este último principio
constituye la esencia de las generaciones futuras de disponer
de un hábitat que permita la vida de estas y sus descendientes. |